La mala ortografía duele.
Pues sí, a mi me duele
leer cosas mal escritas. Alguien dirá que soy muy exigente pero no
puedo soportarlo. Sé que todos nos equivocamos alguna vez al redactar
algún escrito pero no me refiero a eso. Es la reincidencia, con lo que
me lleva a pensar que el autor no pone remedio. Yo veo poesía en nuestro
vocabulario, las tildes, la v y la b y nuestra amiga la muda h. Nunca
se me ha olvidado lo de ado-ido-so-to-cho. Un buen ejercicio es
descubrir con frecuencia palabras nuevas sin ningún complejo de
inferioridad por nuestra parte. Mi palabra aprendida hoy ha sido
taracea.
La persona que se esfuerza por escribir correctamente es más atractiva.
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