lunes, 20 de mayo de 2013

La mala ortografía duele.

Pues sí, a mi me duele leer cosas mal escritas. Alguien dirá que soy muy exigente pero no puedo soportarlo. Sé que todos nos equivocamos alguna vez al redactar algún escrito pero no me refiero a eso. Es la reincidencia, con lo que me lleva a pensar que el autor no pone remedio. Yo veo poesía en nuestro vocabulario, las tildes, la v y la b y nuestra amiga la muda h. Nunca se me ha olvidado lo de ado-ido-so-to-cho. Un buen ejercicio es descubrir con frecuencia palabras nuevas sin ningún complejo de inferioridad por nuestra parte. Mi palabra aprendida hoy ha sido taracea.
La persona que se esfuerza por escribir correctamente es más atractiva.



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